FITOTERAPIA
La fitoterapia llamada también, medicina verde, constituye un conjunto de métodos terapéuticos que utilizan a las plantas medicinales para el tratamiento de múltiples enfermedades. Su uso empírico se remonta a los inicios de la humanidad y había sido desechada como recurso terapéutico por los avances de la moderna farmacología, dejando su uso en manos de herbolarios autodidactas, avalados solo por la experiencia en su manejo y en la tradición cultural de los pueblos.
Al transcurrir de los siglos las plantas han sido dominadas por las tendencias y prejuicios, algunas veces reafirmadas, otras veces negadas, confiables o dudosas, y en otras ocasiones exageradas sus propiedades para luego desaparecer del ámbito popular por la ineficiencia de sus acciones.
Los numerosos descubrimientos de las últimas décadas tienden a demostrar que no debe abandonarse el estudio sistemático de las plantas medicinales. El valor incuestionable de la experiencia solo adquiere valor cuando se hace un replanteamiento prudente y no precipitado de los datos obtenidos con el fin de encontrar en ellos el sentido del auténtico conocimiento. (Chamouleau, 1989)
Haciendo un poco de historia, desde que el hombre prehistórico comenzó a saciar su hambre con una alimentación predominantemente vegetariana, hasta descubrir el uso de las hierbas con fines de sanar sus enfermedades, cicatrizar sus heridas y elevar sus estado anímicos, hasta nuestros días, existe una larga historia del uso medicinal de las plantas medicinales. Uno de los conocimientos más antiguos se remonta a la época de los egipcios donde sus papiros, entre ellos los de Ebers y de Smith, como los más importantes. Pero antes de esto, en Irak se han encontrado restos arqueológicos del hombre de Neandertal, de 60.000 años de antigüedad que dan evidencia del uso de las plantas, tales como el malvavisco y la milenrama, con fines terapéuticos (Sagreda Ferrandiz 2004).
ESTADO ACTUAL DE LA MEDICINA HERBARIA EN EL MUNDO
Desde hace 30 años cerca del 25 % de todas las prescripciones medicamentosas patentadas en los Estados Unidos tenían principios activos obtenidos de las plantas: digoxina, codeína, morfina, vincristina, yohimbina eran de uso muy popular. Se estima que 11 millardos de dolares son consumidos anualmente en los Estados Unidos y 43 millardos en todo el mundo (Murray Michael, 1996). La Food and Drug Administration (FDA) es la oficina norteamericana encargada de dar el visto bueno a los productos o drogas presentadas por los laboratorios nacionales y transnacionales.
Pero saliéndonos del ámbito norteamericano, con sus controles rigurosos, la Medicina Tradicional Herbaria, ha aportado importantes legados a la salud de los pueblos mediante el uso de las plantas medicinales, y en muchos países muy empobrecidos, constituye prácticamente la única fuente de sustancias curativas o paliativas para numerosas enfermedades, teniendo en cuenta el bajo costo y la biodisponibilidad, la carencia de médicos y el analfabetismo
(Herrera R. 1998), por eso el consumo de las plantas medicinales es una realidad dentro de las clases desposeídas de nuestros pueblos y del mundo entero, aunque esto no es exclusivo de ellos, como se observa el alto consumo en otras clases de mayor poder adquisitivo que ha originado una floreciente industria transnacional de multiniveles.
La OMS plantea dentro de sus investigaciones que cerca de un 80% de la población mundial confía en la efectividad de la Medicina natural, y dentro de ella la fitoterapia ocupa un lugar destacado, de esta forma se demuestra a los numerosos detractores de la medicina herbaria, que el uso de las plantas no es exclusiva de los pueblos pobres, ni está escudada en la ignorancia de los mismos, sino que va más allá, en cuanto a su uso generalizado. Por ejemplo en encuestas realizadas en los EEUU. Demuestra que el 75% de los que usan las hierbas medicinales son de raza blanca y de un alto nivel de escolaridad; también se demostró que en 1996 acudieron a médicos naturistas la bicoca de 425.000.000 de consultantes, mientras que las consultas de medicina académica fueron de 338.000.000. (Herrera 1998). En Inglaterra la inversión en medicina Natural fue de 15 millardos de dólares. En China el 60% de las enfermedades se resolvió con medios naturales y herbolaria. En Hungría, Alemania, Polonia y reino Unido se están efectuando grandes investigaciones sobre las plantas medicinales para su validación científica.
En el mismo orden de ideas tenemos el ejemplo de China, donde la investigación sobre las plantas medicinales origina 60 nuevos medicamentos (Herrera R. 1997). En Francia el Ministerio de la Salud y la familia ha regulado con controles de calidad y estudios toxicológicos, 112 plantas de uso tradicional (Boletín oficial N° 86-20. Agosto 1986).
En 1978, la OMS en su declaración de Alma Ata, se aboga por la integración de la medicina tradicional de eficiencia comprobada en las farmacias nacionales (Herrera R, 1998). En 1989 se adoptó en la Asamblea Mundial de la salud, organizada por la OMS la importancia de incluir un programa de medicina herbaria, las cuales fueron avaladas en Ottawa en 1991, en la reunión de la OMS.
Las prescripciones farmacéuticas de origen vegetal representan el 60 % de las formas medicinales contienen plantas medicinales y puede señalarse que (Herrera R. 1998) 471 especialidades farmacéuticas contienen amapola, 340
contienen Belladona: y sus derivados, 188 contiene eucalipto y derivados, 122 acónito, 92 tienen Hammamelis, etc.
En resumen la OMS recomienda que la aplicación de los programas de medicina natural y tradicional, dentro de ellos lo relacionado con fitofármacos o medicamentos herbarios, se efectúe sobre una base científica que valide la efectividad terapéutica y la inocuidad o toxicidad de estos medicamentos. (Herrera R.1998)
En nuestro país existe desde mediados de la década de los noventa la “Comisión Nacional para el Estudio y aprovechamiento de las Plantas Medicinales” CONAPLAMED, que bajo la acertada dirección del Dr. Michel Delens cumple el papel de validación con criterios de seguridad, eficacia, y toxicidad de las plantas autóctonas de cada región de Venezuela, apoyándose en la labor de los diferentes capítulos de la CONAPLAMED, a través de encuestas Etnobotánicas basadas en el método TRAMIL.
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